martes, 24 de abril de 2018

Casa de citas / Yoani Sánchez / Otra vez



Yoani Sánchez
OTRA VEZ
Pocos miraban la televisión oficial a esa hora. La noticia de la muerte de Fidel Castro comenzó a correr en la noche de este viernes vía telefónica, como una información imprecisa y vaga. “¿Otra vez?”, preguntó mi madre cuando se lo conté. Nacida en 1957, esta habanera de casi seis décadas no recuerda la vida antes de que el Comandante en Jefe tomara el poder en Cuba.

Yoani Sánchez / Cuba sobrevive a Fidel Castro




lunes, 23 de abril de 2018

Casa de citas / Yoani Sánchez / Raúl Castro




Yoani Sánchez
RAÚL CASTRO

El octogenario gobernante no pudo resolver dos de los mayores problemas: unificar las dos monedas que circulan en la isla y aumentar los salarios ínfimos que recibe la mayoría de la población. Tampoco logró frenar el éxodo de cubanos, ni aplicar políticas que elevaran de manera efectiva la natalidad, un problema serio para una nación que se espera sea el noveno país más envejecido del mundo en 2050. Tampoco alcanzó a sanear el sector estatal corroído por la corrupción y la falta de eficiencia.

Sin embargo, el mayor fracaso del General en los diez años de sus dos mandatos fue su incapacidad de impulsar las necesarias reformas políticas para que el relevo generacional reciba una casa más ordenada. Ante el dilema de conservar todo el poder o ceder una parte, para evitar una fractura dramática en el futuro, el menor de los Castro no se diferenció mucho de su hermano y eligió el control absoluto.

Yoani Sánchez
Adiós a los Castro



domingo, 22 de abril de 2018

Casa de citas / Yoani Sánchez / Niños cubanos II

El Malecón
La Habana, 3 de noviembre de 2015 
Fotografía de Triunfo Arciniegas



Yoani Sánchez
NIÑOS CUBANOS II

La era Castro concluye y aquellos niños de antaño estamos en la madurez de nuestras vidas. Muchos quedaron en el camino sin conocer otro sistema. Por estos días volvemos a retomar las aritméticas personales: ¿qué edad tendremos cuando Cuba sea realmente libre?

Yoani Sánchez
Adiós a los Castro





Casa de citas / Yoani Sánchez / Niños cubanos I



Yoani Sánchez
NIÑOS CUBANOS I

Hubo un tiempo en que los niños cubanos calculábamos la edad que tendríamos cuando llegara el nuevo siglo. Imaginábamos convertirnos en adultos en un milenio teñido con el rojo de la bandera comunista, donde no circulaban el dinero ni la miseria. Sin embargo, el muro de Berlín cayó, la ilusión estalló en mil pedazos y nuestra aritmética personal pasó a contar los años que íbamos a tener cuando cayera el castrismo.

Yoani Sánchez
Adiós a los Castro


sábado, 21 de abril de 2018

Casa de citas / Flaubert / El hastío del adulterio


Gustave Flaubert
EL HASTÍO DEL ADULTERIO


Se conocían  demasiado para experimentar a tales alturas los transportes de la posesión que conllevan al goce. Tan hastiada se sentía ella de él como fatigado él de ella. Esta era la realidad. Emma, en el adulterio, volvía a encontrarse con todas las monotonías e insuficiencias del matrimonio.

Gustave Flaubert
Madame Bovary
Editorial Bruguera, Barcelona, 1967, p. 293

viernes, 20 de abril de 2018

Casa de citas / Alice Sebold / Tetera


Alice Sebold
TETERA

Vi la tetera encima de los fogones y decidí prepararme una taza de té. Una maniobra dilatoria, sin duda, pero ya no sabía diferenciar lo que era razonable de lo que no. Todo era razonable si matar a tu madre también lo era. Todo era razonable si quitarte la vida se había convertido en un acto reflejo.

Alice Sebold, Casi la luna,2007.


jueves, 19 de abril de 2018

Casa de citas / Alice Sebold / Matar a mi madre





Alice Sebold

MATAR A MI MADRE

Cuando todo está dicho y hecho, matar a mi madre llegó fácilmente.

Alice Sebold
Casi la luna
Grijalbo Mondarori, 2003
Traducción de Aurora Echevarría Pérez



Alice Sebold
KILLING MY MOTHER

When all is said and done, killing my mother came easily.


Alice Sebold, The Almost Moon, Little, Brown and Company, 2007




miércoles, 18 de abril de 2018

Casa de citas / Flaubert / El guardián




Gustave Flaubert
EL GUARDIÁN

El guardián, que es al mismo tiempo enterrador y sacristán de la iglesia, con lo que saca un doble beneficio a los cadáveres de la parroquia, se ha aprovechado del terreno libre para sembrar patatas.

Gustave Flaubert
Madame Bovary
Editorial Bruguera, Barcelona, 1967, p. 90

martes, 17 de abril de 2018

Casa de citas / Flaubert / Denigrar



Gustave Flaubert
DENIGRAR

Denigrar a las personas que se aman siempre nos aparta un poco de ellas. Es mejor no tocar a los ídolos, porque algo de su dorada capa se queda entre los dedos.

Gustave Flaubert
Madame Bovary
Editorial Bruguera, Barcelona, 1967, p. 285


domingo, 15 de abril de 2018

Casa de citas / Sergio Pitol / Adoro a los excéntricos

Thomas Bernhard, 1976
Foto Michael Horowitz
Sergio Pitol
BIOGRAFÍA

ADORO A LOS EXCÉNTRICOS



Yo adoro a los excéntricos. Los he detectado desde la adolescencia y desde entonces son mis compañeros. Hay algunas literaturas en donde abundan: la inglesa, la irlandesa, la rusa, la polaca, también la hispanoamericana. En sus novelas todos los protagonistas son excéntricos como lo son sus autores. Laurence Sterne, William Beckford, Jonathan Swift, Nicolai Gogol, Tomasso Landolfi, Carlo Emilio Gadda, Witold Gombrowicz, Bruno Schulz, Stanislaw Witkiewicz, Franz Kafka, Ronald Firbank, Samuel Beckett, Ramón del Valle-Inclán, Virgilio Piñera, Thomas Bernhard, Augusto Monterroso, Flann O’Brien, Raymond Roussel, Marcel Schwob, Mario Bellatin, César Aira, Enrique Vila-Matas son excéntricos ejemplares, como todos y cada uno de los personajes que habitan sus libros, y por ende las historias son diferentes de las de los demás. Hay autores que sin ser del todo "raros" enriquecieron su obra por la participación de un abundante elenco de personajes excéntricos: bufonescos o trágicos, demoníacos o angelicales, geniales o imbéciles, al fin y al cabo casi siempre todos "inocentes".


Sergio Pitol
El mago de Viena

Sergio Pitol / Los raros



sábado, 14 de abril de 2018

Casa de citas / Sergio Pitol / Conrad, un raro



Sergio Pitol
BIOGRAFÍA
JOSEPH CONRAD, UN RARO


Joseph Conrad es, hay que decirlo de inmediato, un novelista genial, una de las más altas cumbres de la literatura inglesa, y al mismo tiempo un escritor incómodo en aquel privilegiado Olimpo. Es distinto a sus contemporáneos, y también a sus antecesores, por la opulencia total de su lenguaje, por el tratamiento de sus temas, por la mirada con que contempla al mundo y a los hombres. Es un moralista a quien repugnan los sermones y moralinas. Es el autor de extraordinarias novelas de aventuras donde éstas terminan por convertirse en experiencias interiores, viajes al fondo de la noche, hazañas que ocurren en los pliegues más secretos del alma. Es un conocedor profundo del mapa inmenso conformado por el imperio inglés, y un testigo cuya mirada desnuda a cualquier empresa colonizadora. Es un "raro" en el sentido más radical de la palabra. Un novelista ajeno a cualquier escuela, que enriqueció a la literatura inglesa con un puñado de novelas excepcionales, entre otras: Lord Jim, Bajo las miradas de Occidente, Victoria, Nostromo, El agente secreto, La línea de sombra y Corazón de las tinieblas, que a juicio de algunos es su obra maestra.
Llegar a Conrad marca uno de los momentos inolvidables que puede registrar un lector. Volver a él es, ciertamente, una experiencia de mayor resonancia. Significa poner los pies, una vez más, sobre una infirme tierra de portentos, perderse en las varias capas de significación que esas páginas proponen, postrarse ante un lenguaje construido por una retórica soberbia, agitada, cuando al autor le parece conveniente, por ráfagas de ironía corrosiva.
Sobre todo es encontrarse de nuevo ante los Grandes Temas, esos que uno encontró en los trágicos griegos, en Dante, en los dramaturgos isabelinos, en Cervantes, Milton y Tolstoi. La obra de Conrad se nos presenta como monumental, conclusiva y totalizadora, y el lector llegará jadeante hasta las últimas líneas de cada una de sus novelas para descubrir que aquello que parecía ser un sólido mausoleo es más bien un tejido que puede hacerse y deshacerse, que su carácter es conjetural, que nada ha sido conclusivo, que la historia que acaba de leer puede ser descifrada de muy diferentes maneras, todas, eso sí, desoladoras.


SERGIO PITOL 
"El corazón de las tinieblas"
Pasión por la trama
Era, México, 1998, pp. 196 - 197 


Sergio Pitol / Casa de citas / Del egotismo al borreguismo


Sergio Pitol
Poster de T.A.

Sergio Pitol
BIOGRAFÍA
DEL EGOTISMO AL BORREGUISMO



"No hay nada que me desagrade tanto como la pomposidad, el egotismo de algunos escritores o el borreguismo de muchos lectores que se apuntan a determinadas tendencias porque sí".




viernes, 13 de abril de 2018

Casa de citas / Sonia Osorio / Pura poesía

Alejandro Obregón y Silvana

Sonia Osorio
PURA POESÍA
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Como Silvana siempre ha sido desordenada, cuando tenía como catorce años llamé a Alejandro desesperada para que me ayudara a corregirla. Llegó, subió al cuarto de la niña y, cuando abrió la puerta y vio montañas de ropa de todos los colores regada por el suelo, exclamó: "¡Qué maravilla, esto es pura poesía!"

Camándula
Las mujeres de Obregón
Elektra, Bogotá, 1993, p. 49




Casa de citas / Sonia Osorio / Mi vida comenzaba y terminaba con él

Alejandro Obregón, Sonia Osorio y Rodrigo


Sonia Osorio
MI VIDA COMENZABA 
Y TERMINABA CON ÈL
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Él no era de regalos sino de grandes detalles, originales, muy humanos. Una vez me obsequió un argolla de indicio precolombino, con la condición de que me hiciera un hueco en la nariz para colgármela. Me regalaba cuadros, aunque no me gusta decirlo. Flores también, por ejemplo el día que nos casamos. Los testigos eran unos cubanos locos y, cuando terminó la ceremonia, me fui a reclamar el certificado para mandárselo a mi abuela. Se demoraron en entregármelo y, cuando volví, los tres se habían tomado toda la plata. Con los seis francos que sobraron, Alejandro le suplicó a una florista que le vendiera una florecita y se me presentó con ella. Yo lo quise más que a todo el mundo. Mi vida comenzaba y terminaba con él.

Camándula
Las mujeres de Obregón
Elektra, Bogotá, 1993, p. 40