sábado, 3 de diciembre de 2016

Triunfo Arciniegas / Diario / Vargas Llosa va al baño con con cinco guardaespaldas

Mario  Vargas Llosa
Gudadalajara, México,
27 de noviembre de 2016
Fotografía de Triunfo Arciniegas

Triunfo Arciniegas
BIOGRAFÍA

Vargas Llosa va al baño con cinco guardaespaldas 

BIOGRAFÍA


Lo vi esta mañana en el hotel Hilton, donde se alojan las luminarias de la Feria del Libro de Guadalajara y otras que no lo  son tanto pero que se las ingenian. Lo vi caminar hacia el baño, rodeado de guardaespaldas, y pensé que no se le notan los ochenta años. Se mueve con rapidez, muy erguido, sin vacilaciones, como una persona en constante peligro.  O tal vez esta sensación provenga de sus guardaespaldas. Vargas Llosa no mira a nadie, no mira a los lados: se sabe mirado. 

Ochenta años y sigue en la pelea. De hecho, su estado físico es envidiable, y hasta en su manera de vivir nos da una lección a todos. La vida es posible después de los ochenta.

A estas alturas del partido, el escritor peruano se divorcia de su segunda mujer y se ennovia con la reina de las revistas de vanidades, La Preysler, la misma que el siglo pasado le dio tres bellos hijos a Julio Iglesias, como diciéndonos que nadie se muere la víspera y que hay que beber la vida hasta el último sorbo.

Fue una aparición. Me quedé inmóvil, siguiéndolo con la mirada, y extrañé que no tuviese la cámara a la mano. Desapareció. Supongo que en el baño, en el estrecho cubículo, no requirió el auxilio de ninguna de las cinco guaruras: está mejor que muchos cincuentones  y algunos cuarentones que conozco.

Lo volví a ver en la tarde, en la celebración de los 40 años de El País, el periódico más importante en español de estos tiempos. 

Buscaba a la editora de Castillo cuando lo vi en una pantalla de la Fil. Me detuve a escucharlo y me acordé de otro momento de mi vida, en Cartagena. El famoso Hay Festival de Cartagena de Indias, que también podría llamarse “Light Festival”. No sé de qué acto se trataba pero García Márquez estaba ahí, en el teatro Heredia, no como conferencista o entrevistado sino como espectador, y yo, afuera, sin boleta, siguiendo el espectáculo en la pantalla. No mostraron a Gabo, pero lo mencionaron. Fue lo más cerca que estuve del maestro.

“No te afanes por conocer a alguien de quien nunca vas a ser amigo”, me dijo el escritor colombiano Ramón Illán Bacca, quien escribió un lúcido texto sobre las veces que no conoció a García Márquez. 

Reconocí que era una tontería seguir frente a la pantalla cuando podía oír al Premio Nobel en carne y hueso y me dirigí al salón Juan Rulfo. Estaba lleno pero no repleto, y no hubo problemas para ingresar. Me obsequiaron un grueso volumen de textos de El País. Y ahí estaba el hombre, entre Juan Luis Cebrián y Antonio Caño. Muy serio, casi huraño. Vargas Llosa contesta con precisión de enciclopedia. Así es Vargas Llosa, tiene respuesta para todo. Esta tarde es una más en la historia de un viejo  y consagrado torero con todas sus facultades intactas.  Dijo, por ejemplo: “Es muy difícil guiarse de las redes sociales para saber lo que ocurre”. Y precisó que pueden ser fuente de trivialización.  “Desconfío de un mundo que se comunica a través de las pantallas”, dijo. Recordó una cita, un cartelito que vio en algún periódico: “Los adjetivos se han hecho para no usarlos”. El timbre de la voz sigue intacto y la dicción perfecta, la lucidez y la armazón de la frase están ahí, la elegancia y el porte también.

Juan Luis Cebrián afirmó, por su parte: “Los periodistas son contadores de historias”. Y soltó la frase más aplaudida del encuentro: “Estamos en un momento muy confuso que hace que un payaso delirante pueda ser presidente de los Estados Unidos”

Hace pocos años, una memorable tarde de noviembre estuvieron en esta misma sala Álvaro Mutis y Gabriel García Márquez, y no los vi. Un compromiso con Fondo de Cultura Económica me amarró a  tan solo unos metros, y entonces llegué como la policía, cuando ya había pasado todo. No he dejado de lamentarlo

Hice unas fotos de lejos, y cada vez que desocupaban una silla me acercaba más, esperando el último momento, cuando Vargas Llosa se pondría de pie y se quitaría el micrófono inalámbrico.

Toda la charla fue muy precisa, muy profesional, con cifras exactas y frases contundentes. Acabó y reaparecieron los guardaespaldas. Ni el Nobel se bajó de la tarima ni permitieron que el público subiera. A mi lado, una muchacha alcanzó a trepar su pierna y un guardespaldas se la devolvió.

Vargas Llosa no sonrió una sola vez. Las muchachas alargaron sus  libros y el Nobel concedió algunas firmas. Aproveché el instante para tomarle unas fotos. Por uno o dos minutos me mantuve como a un metro de distancia. El Nobel se fue por la puerta de los invitados con sus cinco guardaespaldas y eso fue todo. 

¿Será necesario tal despliegue de guardaespaldas? La Fil en este momento se encuentra más vigilada que un banco y hay rigurosas requisas para ingresar. ¿Vive amenazado el escritor? Cuando llamé a mi amiga Elia Crotte para contarle mis impresiones, resumió la situación con una sola palabra: “Payaso”.

El director de El País, en cambio, se quedó hablando con la gente, posando para las selfies y firmando el grueso ejemplar de obsequio.  Algunos nos consolamos con su firma.

Guadalajara, México
27 de noviembre de 2016

jueves, 1 de diciembre de 2016

Triunfo Arciniegas / Diario / Daniela y Las batallas de Rosalino




Triunfo Arciniegas
DANIELA
Guadalajara, México, 27 de noviembre de 2016

"He leído Las batallas de Rosalino unas cincuenta veces", me dijo la bellísima Daniela, y se refiere a la edición de Enka. Su padre trabajaba en la empresa cuando gané el Premio Enka, a finales de los ochenta. Supongo que Daniela sería entonces apenas una recién nacida. 

Hoy fui al stand de Tragaluz Editores en la FIL para dejarle la edición mexicana de Las batallas de Rosalino, muy distinta de la que ella ha leído.


Ella y Pilar Gutiérrez, la editora, me preguntaron sobre el origen del libro, y les conté de Meissen, el barrio del sur de Bogotá donde escribí la primera versión del libro. Los dueños habían viajado al Tolima y me quedé como el hombre de la casa, con las muchachas, la hija y la sobrina. La primera noche subieron en piyama al tercer piso y me despertaron con la noticia de que los perros estaban ladrando y de pronto se habían entrado los ladrones. Tomé una escoba y revisé la casa, seguido por las doncellas. Por suerte, no había nadie. Y esa era mi oración: "Que no haya nadie, que no haya nadie".

No había nadie.

Amanecimos conversando en la sala.

Luego, cuando llegaron las señoras del restaurante, las muchachas se fueron a dormir y volví a mi cuarto. Como el susto me había espantado el sueño, me senté a escribir. En 36 horas seguidas hice la primera versión de Las batallas de Rosalino. Terminé otro semestre de la maestría en la Universidad Javeriana y regresé a Pamplona. Me dediqué el resto de año al libro y envié al Premio Enka la tercera versión. Cuando salió el fallo, ya tenía la cuarta, y como estuve al cuidado de la edición, debido a me compraron las ilustraciones, en realidad publiqué la quinta versión. 

Años después, cuando por fin Alfaguara publicó la versión que por ahora es la definitiva, ya había escrito veintidós veces Las batallas de Rosalino. Las distintas versiones, debidamente anilladas, forman un cerro en las escaleras de mi casa.

Así es, trabajé treinta y seis horas sin pausa alguna. La segunda noche digité algunas páginas en mi máquina eléctrica y el golpeteo se escuchaba en toda la casa porque, al otro día, una de las muchachas me dijo después: "Anoche dormí tan tranquila sabiendo que usted estaba despierto".  Tan perdido estaban en el mundo de Rosalino, que los ladrones hubieran pasado junto a mí y hasta hubieran ojeado el texto por encima de mi hombro, y no me hubiera dado cuenta de nada. No estaba en Meissen ni en Bogotá sino en Chíchira, por donde sale asoma la luna, en los mismísimos dominios del dragón.


Biografía de Triunfo Arciniegas
Triunfo Arciniegas / Diario


lunes, 28 de noviembre de 2016

sábado, 26 de noviembre de 2016

jueves, 24 de noviembre de 2016

Triunfo Arciniegas / Diario / Cosas bonitas que pasan en México


Al frente, Valentina Barrios y Juan Gedovius
Al fondo, Los indómitos
Y Roberto


Triunfo Arciniegas
COSAS BONITAS QUE PASAN EN MÉXICO
Ciudad de México, 24 de noviembre de 2016

En el concierto de Valentina Barrios y Los Indómitos, el pasado 20 de noviembre, en el Parque Bicentenario, fui al cielo y volví. Uno de los temas interpretados se basa en "Roberto está loco", el libro que escribí e ilustré para Fondo de Cultura Económica. Elia Crotte sacó de su manga (donde tantas magias habitan) la letra y la música, y Valentina Barrios se encargó de los arreglos. Una mezcla de jazz y rock hizo la felicidad no sólo de este bebedor de relámpagos sino del público en general. Para colmo de dichas, el músico e ilustrador Juan Gedovius, antiguo amigo mío, se subió al escenario para acompañar a Valentina Barrios con el udu, un raro instrumento africano, más parecido a un jarrón que a otra cosa. ¿Qué más se puede pedir?

Biografía de Triunfo Arciniegas
Triunfo Arciniegas / Diario




miércoles, 23 de noviembre de 2016

lunes, 21 de noviembre de 2016

Fernando Savater / Sobre la lectura



Fernando Savater
SOBRE LA LECTURA

“La persona que sabe leer, que se aficiona a la alegría de la lectura, tiene unos goces extraordinarios y además a muy poco precio. El mundo está lleno de diversiones caras. Cuanto más inculta es una persona, más dinero necesita para pasar los fines de semana, porque como no fabrica nada, no produce nada, todo lo tiene que comprar. Mientras que una persona con un cierto nivel de cultura, con la conversación, un libro o una música puede pasar el tiempo de una manera enriquecedora, la riqueza que nos dan los libros es una riqueza real más duradera y limpia que las que se tienen.”



domingo, 20 de noviembre de 2016

Invitaciones del Triunfo / La Liebre de Marzo en la Filij

Elia Sánchez
La Reina de Corazones
Ciudad de México, 19 de marzo de 2015
Foto de Triunfo Arciniegas

Invitaciones del Triunfo

LA LIEBRE DE MARZO en la FILIJ



Se llaman "La Liebre de Marzo" y son cinco: Gerardo Méndez, Elia Sánchez, Raúl Pérez Buendía, Nacho Casas y Elia Crotte. Están celebrando en la Filij (Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil), en Ciudad de México, los cuatrocientos años de la muerte del mayor de nuestros escritores con un soberbio espectáculo: "Cervantes, el clásico más contemporáneo", basado en el libro de Miguel Ángel Mendo, El nombre del juego es Cervantes.

"La Liebre de Marzo" participó en el Festival Internacional Cervantino del 2015 con "Alicia en el País de las maravillas", una disparatada puesta en escena del libro de Lewis Carroll. Cuentacuentos de oficio, estas "cinco liebres de marzo" son la parte esencial de los programas de Narradores Orales de instituciones como la Secretaría de Cultura, la Secretaría de Educación Pública y la Universidad Nacional Autónoma de México. 

De arriba a abajo: Raúl Pérez Buendía, Elia Crotte, Nacho Casas, Elia Sánchez y Gerardo Méndez
La Liebre de Marzo en la escalera al cielo


"Cervantes, el clásico más contemporáneo", la función de hoy, será a la cinco de la tarde, como en el poema de García Lorca, en el lejano reino de Azcapotzalco, quiero decir, en el foro "Reino de Fantasía" del Parque Bicentenario de Ciudad de México. 

La manera más fácil de llegar es el metro. Tomen la línea Rosario / Barranca del Muerto y bájense en la estación Refinería. Allá nos vemos.

Ciudad de México, 20 de noviembre de 2016
Día de la Revolución


Casa de citas / Orson Wells / El final feliz

Orson Welles

Orson Wells
EL FINAL FELIZ


Tener un final feliz depende, por supuesto, de donde quieras que acabe tu historia.



viernes, 18 de noviembre de 2016

Casa de citas / Norman Mailer / Tolstói

Chejov y Tolstói, 1901


Norman Mailer
TOLSTÓI


En algún momento del paso entre dos siglos, tenemos a Chejov visitando a Tolstói. Toma el tren hasta la estación más cercana. Digamos que es invierno. Alquila dos caballos y un trineo, y conduce a través de la nieve hasta Iasnaia Poliana. Tolstói está bastante viejo para ese entonces, grande, fuerte, severo, desde luego, y lo hace sentar de inmediato y hablan. Toman té y hablan. Tolstói dice: "Chejov, eres un escritor muy bueno. Eres excelente. Algunos de tus cuentos son tan buenos que me habría gustado escribirlos yo mismo. Pero, Chejov, tengo que decírtelo: ¡eres un dramaturgo terrible! ¡Eres espantoso! ¡Eres aun peor que Shakespeare!"

Después, Chejov conduce de regreso a la estación de ferrocarril a través de la nieve. En su diario escribirá: Castigué con el látigo a los caballos. Le grité a la luna: "Soy peor que Shakespeare".


Norman Mailer
Un arte espectral
Reflexiones sobre la escritura
Emecé, Buenos Aires, 2008, p. 261

jueves, 17 de noviembre de 2016

Triunfo Arciniegas / Diario / Un Superburro muy aplaudido




Triunfo Arciniegas
Un Superburro muy aplaudido
Ciudad de México, 17 de noviembre de 2016

El público fue muy generoso.  Ayer, en el teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque, leí para unas ochocientas personas "El Superburro", y me aplaudieron como a una estrella se rock. Algunos incluso se pusieron de pie. Por un momento me sentí Mick Jagger. (Pueden reírse, con esa intención escribo esta frase.) Sé que los mexicanos estaban pensando en Donald Trump, los venezolanos en Nicolás Maduro, los colombianos en Barco o Pastrana y los nicaragüenses en Ortega, ese mamarracho que hace unos días se hizo elegir presidente por centésima vez.

Debo ofrecer una disculpa: a pesar de su habilidad para botar monedas de oro por donde sabemos, comparar a Donald Trump con el burro es ofender al burro.  Que me perdonen los burros del mundo entero.

El Centro Cultural del Bosque se encuentra junto al Auditorio Nacional, y la estación del metro del mismo nombre. En este colosal auditorio disfruté hace unos cuantos años, emocionado hasta los huesos y llorando como un adolescente, el último concierto de Chavela Vargas,. Uno de los grandes momentos de mi vida.  Tan grande como el que ayer me brindó el público del teatro Julio Castillo. Desde acá, mil gracias.




Hemos venido de distintos rincones de América y España para asistir al tercer Congreso de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil, CILELIJ, organizado por Ediciones SM: tres deliciosos días de magia y regocijo.


Triunfo Arciniegas / El Superburro
Biografía de Triunfo Arciniegas
Triunfo Arciniegas / Diario

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Casa de citas / Norman Mailer / Picasso

Pablo ¨Picasso, 1952
Fotografía de Robert Doisneau

Norman Mailer
PICASSO


En el caso de Picasso, narcisismo es una palabra demasiado pequeña. Creo que se veía a sí mismo como un intermediario entre la humanidad y las fuerzas que crearon el mundo y lo mantuvieron en agitación. Creo que se veía a sí mismo como un demiurgo. Es decir, un demiurgo con la mitad de sí mismo. La otra mitad era un hombre modesto que hablaba mal en francés y media un metro sesenta.


Norman Mailer
Un arte espectral
Reflexiones sobre la escritura
Emecé, Buenos Aires, 2008, p. 181


martes, 15 de noviembre de 2016

Casa de citas / Norman Mailer / Reseñas



Norman Mailer
RESEÑAS


Creo que sufrí más, sin embargo, con las reseñas de Los desnudos y los muertos que con cualquier otro de mis libros. Quería sentarme y escribirles una carta a cada uno y todos los críticos para decirles cómo habían interpretado mal mi obra. Me sentía así incluso cuando se mostraban entusiasmados con la novela. Es probable que lleve veinte años apreciar las reseñas por lo que son: un rito primitivo. Para entonces, ya era capaz de digerir las reseñas poco amables, siempre que estén bien escritas. A veces, una reseña disparatada puede ser tan alimentaria como una cena de presas salvajes. ( Y, a veces, tan indigesta.) Nunca habría soñado, sin embargo, en no leer las reseñas. Sería como no mirar una mujer desnuda si por casualidad está parada ante una ventana abierta. Linda o fea, es innegablemente interesante dadas las circunstancias.


Norman Mailer
Un arte espectral
Reflexiones sobre la escritura
Emecé, Buenos Aires, 2008, p. 37


lunes, 14 de noviembre de 2016

Triunfo Arciniegas / Filósofo de semáforo / La muerte


Triunfo Arciniegas
FILÓSOFO DE SEMÁFORO
La muerte


Sólo para la muerte no hay remedio, dicen, pero a veces la misma muerte es remedio.

Ciudad de México, 1 4 de noviembre de 2016
Filósofo de semáforo



domingo, 13 de noviembre de 2016

Casa de citas / Georges Simenon / Palabras




Georges Simenon
PALABRAS

Todo ocurría en medio de una especie de niebla. Ni el uno ni el otro se preocupaban ya del significado de las palabras. Las lanzaban al azar, como piedras que se recogen del suelo.

Georges Simenon
La nieve estaba sucia
Tusquets Editores, Barcelona, 1994, p. 207